El lugar más oscuro oculto en las profundidades de la mente

La semana pasada hablé por aquí sobre cómo la curiosidad humana nos ha llevado a explorar, aunque sea de forma remota, tanto el espacio como las profundidades de la Tierra. Y como esta misma curiosidad de explorar lo inexplorado, lo inalcanzable se calcaba en el videojuego; después de todo el arte imite a la vida. Pero así como los humanos nos caracterizamos por ser curiosos, también uno de nuestros rasgos más marcados es que somos seres complejos. Al menos en la Tierra, somos los únicos seres que son conscientes de sí mismos; sabemos que somos humanos, sabemos dónde estamos y qué es lo que nos rodea. Aún así, esa misma complejidad nos lleva a desconocer gran parte de lo que somos. Pues no solo hay profundidades geológicas sino también psicológicas y así como se han hecho innumerables esfuerzos para entender el espacio y nuestro propio planeta, también se han hecho esfuerzos cuantitativamente iguales para entendernos a nosotros mismos.

Silent Hill 2 Profundidades

Lo que somos es más de lo que hacemos y no hacemos, más de lo que nos gusta y no nos gusta, más de lo que los otros piensen o no de nosotros. Es una suma de todo esto y mucho más. Y si nuestro inconsciente pudiera recorrerse a pie, como un lugar físico real no puedo siquiera empezar a imaginar cuán grande sería. En Persona 5 se muestra el inconsciente colectivo como un subterráneo al que los protagonistas pueden ir adentrándose más y más entre más fama ganen entre la gente. Allí se pueden encontrar versiones alteradas de cada individuo, versiones que reflejan todo el ser puesto en un espejo; todo aquello que deseamos ocultar del resto vive abiertamente en el mundo de los mementos. Y aunque el objetivo de reflejar a la gente de esta forma no sea más que un medio de cumplir una misión secundaria en la que te despojes de este oscuro alter ego para cumplir un objetivo en el mundo real no le quita mérito a la idea de presentar al ello en forma de una sombra que habita en las profundidades del inconsciente.

Pero Persona 5, como ya sabrán, no es el protagonista de este artículo. Sino más bien una obra que presenta este retrato del subconsciente como un lugar geográfico como una experiencia más personal, íntima y aterradora. Estoy hablando, por supuesto, de Silent Hill 2.

En mis sueños más inquietos,
Veo esa ciudad.
Silent Hill.
Prometiste llevarme
de nuevo algún día.
Pero nunca lo hiciste.
Bueno, ahora estoy sola aquí…
En nuestro “lugar especial”…
Esperándote.

Esta es la primera parte de la extensa última carta que Mary le escribió a James, la cual lo incitó a visitar el pequeño poblado de Silent Hill tras varios años. El motivo principal que despertó la curiosidad de James fue que su esposa había muerto hace tres años de una enfermedad nunca aclarada. Lo creyera o no, él debía asegurarse. Incluso cuando una deconocida Alice le advierte que el pueblo es peligroso James dice que debe comprobarlo por sí mismo; que ya no le queda nada en la vida sin su esposa.

Lo primero que hacemos en el juego tras la introducción es descender por un bosque cubierto de niebla. De hecho, todo el pueblo está cubierto. Llegamos al cementerio donde conocemos a Alice, una misteriosa mujer que está en búsqueda de su madre y luego llegamos, por fin, al pueblo. Algo parece andar mal: no hay nadie por las calles y no tardaremos en encontrar un rastro de sangre y, a lo lejos, una sombra tambaleante. Decidimos seguirla, desesperados por encontrar respuestas. El rastro de sangre nos lleva a un lugar sin salida; la sombra era un horrible monstruo con piernas de mujer y un torso que parece estar atado con una camisa de fuerza hecha de… piel. La criatura es hostil y no nos queda otro recurso más que acabar con ella con un trozo de madera que encontramos ahí mismo.

Pronto llegaremos a los apartamentos Wood Side donde conoceremos a dos humanos más que están en el pueblo, un hombre llamado Eddie y una pequeña niña llamada Laura. También veremos por primera vez a nuestro némesis; Pyramid Head. Todo se va volviendo más y más raro; nada parece tener sentido y hay detalles en cada rincón sobre la verdad que se oculta tras la inquietud de James, quien está demasiado cegado por su obsesión de volver a ver a su esposa.

Desde ya la exploración de la mente se va volviendo cada vez intensa mientras la línea la realidad de los recuerdos reprimidos de los habitantes de Silent Hill se vuelve cada vez más difusa. James no dudará en meter la mano en un viscoso agujero en una pared lleno de mariposas muertas, o dentro de un váter tapado y lleno hasta el borde de podredumbre con tal de encontrar la siguiente llave o artefacto que lo lleve un paso más cerca de la verdad; de Mary. El sentido de realidad está tan alejado de James que, incluso cuando conoce a María – una mujer que, quitando su gusto en la ropa y su personalidad era idéntica a su difunta esposa – no se detiene a preguntarse cuánto de todo lo que ha vivido hasta el momento es real o no; lo importante es seguir avanzando, encontrar su lugar especial que logra recordar era aquel hotel al otro lado del lago Toluca. Pero para llegar allí primero tiene que pasar por la sociedad histórica de Silent Hill. Y es ahí donde James visita los lugares más profundos de la ciudad y de su psique.

Una vez en el edificio, frente a nuestro protagonista se presenta un agujero inmenso que no parece tener fondo. Un mensaje nos pregunta si deseamos saltar y elegimos que sí. Llegamos a lo que parece ser una antigua prisión en la que se solían realizar torturas de todo tipo. Seguimos descendiendo, necesitamos conocer la verdad. Sin importar cuántas veces tengamos que huir de Pyramid Head, sin que nadie nos detenga, ni Eddie volviéndose loco ni la muerte y aparente resurrección de María. Necesitamos encontrar a Mary; entonces, todo habrá valido la pena.

Silent Hill 2 Profundidades

Tras acabar con Eddie, nos encontramos con lo que parece ser un improvisado cementerio. Hay tres sepulturas abiertas. Una reza Eddie, otra Alice y la última James. Descendemos por esta y llegamos al “corazón” de Silent Hill, al recoveco más escondido del inconsciente de James; llegamos a Ningún Lugar. En esta zona no hay mapa, el escenario cambia constantemente, siendo una especie de mezcla de todo lo que hemos visto hasta ahora. Las paredes sudan sangre que apesta a óxido. Debajo del suelo hecho de metal pasan criaturas colgantes y, por debajo de ellas, está la nada. No hay un ‘más abajo’ y, en realidad, tampoco un ‘más arriba’. Aunque no sea en este lugar donde encontraremos la verdad sobre Mary y James, sí sabremos qué ocurrió con Alice y su madre si es que estamos atentos a los detalles de la habitación en la que la encontramos y del monstruo al que nos enfrentamos estando ella presente. Si escuchamos lo que dicen sus palabras entre líneas. Y aunque el monstruo que espera a James está en otro lugar, es en Ningún Lugar donde mejor se refleja el inconsciente de éste. Un lugar retorcido, amorfo, inhóspito y hostil. Pues la mente de alguien que se odia a sí mismo con el fervor con el que James lo hace no puede recibir visitas de nadie; sobre todo de sí mismo. Este es el lugar más profundo de Silent Hill y de James; el pueblo no es más que un reflejo de quien lo habita y, así como el poblado cubierto por la niebla, la mente del protagonista también está plagada de monstruos.


  • Serie ‘Las profundidades del videojuego’

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