Remote Play y PlayStation Now

Hace unos años la rutina de un aficionado a la NBA en nuestro territorio tenía su único pilar en el disfrute del partido que tuviera lugar esa madrugada. Empero, muchas veces esos encuentros no le eran digeribles dependiendo de los equipos que jugaban ese día. Ahí entraban las voces de Andrés Montes y Antoni Daimiel, las cuales le acompañaban durante la vigilia dándole ese toque de humor a la competición. Ahora, el aficionado sigue encontrando apoyo en los comentarios del mismo Daimiel y de Guille Giménez, pero con la llegada de un nuevo actor: las redes sociales. El fan está atento a lo que sucede en su móvil. Busca en Twitter qué está diciendo la gente sobre los quinientos triples seguidos que lleva Klay Thompson o sobre lo bueno que es Marcus Smart. Ese seguimiento de la red continua una vez finalizado el enfrentamiento con la ojeada a las reacciones de los jugadores en sus cuentas personales o los highlights que sube la liga. La NBA ha entendido que no solo importa promover el producto principal, sino que hay que impulsar servicios complementarios como las redes sociales, las cuales generan un tráfico de datos enorme expandiendo el negocio a nuevos públicos. Lejos de ser un fenómeno exclusivo del deporte, este paradigma ha aterrizado en la industria de los videojuegos.

playstation studios

Los juegos seguirán siendo el pilar de Sony.

Ejemplo de ello son las palabras de Kenichiro Yoshida, CEO de Sony, quién ha reconocido frente a sus inversores que PlayStation 5 no será la única apuesta de la empresa para la nueva generación. Los juegos seguirán siendo el elemento principal de la estrategia de los japoneses porque si no su negocio se hundiría. El consumidor comprará la consola porque querrá probar los nuevos multiplataformas y las experiencias exclusivas de Naughty Dog o Guerrilla Games. Eso no cambiará. De hecho, hace poco se presentaba la marca PlayStation Studios que aglutinará a los títulos exclusivos del próximo sistema, lo cual remarca lo esenciales que son los juegos para Sony. Sin embargo, la compañía se ha propuesto mejorar dos prestaciones noveles de esta generación; se ha impuesto llevar al siguiente nivel su servicio de juego remoto Remote Play y su servicio de juego en streaming PlayStation Now.

Con el abandono de las portátiles representado en la muerte de PS Vita, el Remote Play puede ser una oportunidad para dotar de más versatilidad a PlayStation. Poder seguir las partidas en otro lugar porque el televisor ha sido ocupado no es un problema menor, y esto es algo que demuestran los datos ofrecidos por Yoshida. En un año, la tasa de usuarios mensuales del servicio se ha multiplicado por más de dos puntos. No obstante, la herramienta aún posee deficiencias que impiden una experiencia completamente satisfactoria. La calidad de la imagen se ve resentida y nubla los apartados gráficos y artísticos de los videojuegos. En ese sentido, quizá ese sea el defecto más fácil de solucionar en la nueva generación. Lo que parece más complicado de eliminar es esa latencia que imposibilita el deleite con las mecánicas jugables, de ahí que el CEO haya subrayado este aspecto a sus interlocutores. Si se solucionan estas carencias estaríamos ante un servicio interesante; no sería vital para nuestro día a día como jugador, pero sí que nos permitiría afrontar nuestras aventuras de una forma distinta.

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Pero los servicios continuarán creciendo.

Por su parte, PlayStation Now sigue ampliando su público: su número de suscriptores se ha visto duplicado desde el año pasado, llegando a la cifra de 2,2 millones de usuarios. Eso sí, todavía está lejos del éxito de Xbox Game Pass y sus 10 millones de abonados. En el camino para alcanzar a Microsoft la calidad audiovisual va a ser relevante, pero de nuevo se va a tener que ver acompañada de una inversión mayor en otro componente, en este caso en el catálogo de juegos. Por ello, Kenichiro Yoshida ha informado de su voluntad de nutrir de más AAA a la biblioteca en la próxima generación. Es cierto que las grandes producciones son vitales por tal de atraer a la audiencia, si bien el éxito de la plataforma dependerá su capacidad para ofrecer títulos nuevos, sean indies o buques insignias de Sony. Por supuesto que el consumidor quiere una recopilación de los mejores juegos del pasado, pero sobre todo ansía disponer de un servicio actualizado que recoja lo mejor del presente.

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Hace unos años los aficionados a la NBA y los jugadores de videojuegos compartían un comportamiento similar: ambos gozaban de su pasión de una manera unidimensional. El espectador de baloncesto veía el partido y pensaba acerca del juego, se preguntaba el porqué de los emparejamientos defensivos y la adecuación de la elección en el Draft realizada por un equipo. El videojugador iba a su tienda más cercana, pillaba la obra deseada y la exprimía en su consola. Ahora las pautas de consumo han cambiado y existen determinados servicios que nos dan la posibilidad de tener experiencias distintas. A la necesidad de comprar un juego se le suma la opción de poder seguir las partidas en otro lugar en caso de no poder hacerlo en el espacio natural. O la alternativa para elegir de entre una variedad de lanzamientos e ir pasando de uno a otro en poco tiempo hasta encontrar el que nos guste más. Sony entiende esta dinámica y vislumbra su crecimiento en la nueva generación. Mientras se dispone a alimentar a PlayStation 5, también abraza la diversificación del consumo.

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