Seguirán trabajando en In the Valley of Gods

Ayer a mediodía, Campo Santo colgaba una nueva entrada en el blog de su página web. Los doce miembros que componen su equipo se unirían a las filas de Valve. Una decisión que no parece haber sido muy difícil de tomar según exponen en el anuncio. Ambos equipos de desarrollo parecen seguir una misma filosofía y amor por su trabajo.

El próximo paso para el equipo es el de mudarse desde San Francisco a Bellevue, en el estado de Washington, donde trabajarán en las propias oficinas de Valve. Allí continuarán con el mismo proyecto en que ya estaban trabajando In the Valley of Gods.

El juego fue presentado a finales de 2017 en los Games Awards y será una aventura para un solo jugador en la que exploraremos un remoto y antiguo valle en un desierto egipcio en busca de tesoros, fama y fortuna; o de morir enterrados bajo la arena.

Valve no es ajena a este tipo de expansiones, y la mayoría de sus títulos provienen de mods. Más allá de Half-Life, que fue el título que germino en la empresa que es hoy Valve, Team Fortress, Counter Strike y Dota provienen de la comunidad de modders. Por otro lado, también ha aumentado su cartera de IP mediante la compra de diversos proyectos, como es el caso de Portal o Left 4 Dead, siendo el resto secuelas de los primeros.

El comunicado no aclara muchos más puntos, por lo que no sabemos si Valve será únicamente el publisher, manteniéndose Campo Santo como un equipo independiente en las oficinas, o si cualquier empleado se podría unir al equipo de desarrollo. Tampoco deja claro si Firewatch pasa a ser también propiedad intelectual de Valve o permanece independiente en propiedad de estos doce trabajadores y Panic como publisher.

En cualquier caso, Valve vuelve a estar en desarrollo de un nuevo título por sus medios habituales.

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