Las mejores vacaciones de nuestra infancia

¿Cuál fue la última vez que quedamos con un amigo para explorar? Muchos de nosotros llevamos años viviendo en grandes urbes alejadas de la naturaleza. Pese al paso del tiempo, a más de uno le apetece buscar un fin de semana de desconexión en la sierra, en el campo o la playa, pero claro, solemos asociar estas escapadas a otros planes, más “adultos”. Por si fuera poco, la pandemia ha dificultado cualquier plan de corte social o que implique desplazamientos mayores. Así que, ¿quién no anhela de alguna forma, más aún con los tiempos que corren, una aventura de niños?

Alba: A Wildlife Adventure llega en el momento idóneo para experimentarse. La pequeña Alba pasa una semana con sus abuelos en el pueblo, situado en una isla del Mediterráneo, como hace todos los años. Esos días de vacaciones son la oportunidad de reunirse con su amiga, a la que no ve el resto de meses. ¿Os suena? Quizás a muchos sí y, si visitar a vuestra familia suponía un viaje cuando erais pequeños, tal vez Alba tenga algo que decirle a vuestro “yo” de hace años.

La verbena del pueblo tendrá lugar el sábado noche, la víspera de nuestro regreso a casa. Hasta entonces, Alba tendrá el objetivo de escanear las especies de animales, haciendo uso de una app para fotografiarlas y así registrarlas en su diario. Pero esto se convierte rápidamente en nuestra tarea secundaria, pues una trama “a la española” sustituye nuestro quehacer. Los días pasan a convertirse en una serie de misiones para el grupo de protección de la fauna, formado por Alba y su amiga, Inés. Para los que os preguntéis a qué me refiero con argumento “a la española”, basta con hacer referencia a la trama de corrupción urbanística por la que la reserva natural de Pinar del Mar, el pueblo donde se desarrolla la acción, pasará a convertirse en un hotel de lujo, con ánimo de rescatar un lugar en el que los jóvenes tienen que emigrar para labrarse un futuro, al no haber siquiera turismo con el que sostener su economía.

Lo cierto es que no es la única cercanía con nuestra realidad, pues la gente de Ustwo Games (creadores del alardeado Monument Valley), han hecho hincapié en recrear su infancia, ambientándola de la forma más certera posible. Las sintonías de radio que emiten programas en español, la arquitectura y los parajes, la forma de hablar de los personajes e incluso las especies que pueblan la isla son un reflejo ideal de nuestras circunstancias. Sin ir más lejos, el misterio de un lince ibérico avistado en la isla se mantendrá a lo largo de la aventura mientras empleamos nuestro tiempo en recorrerla al completo con nuestra amiga Inés, buscando especies y restaurando la reserva, ayudando a los habitantes y, en general, siendo los pequeños exploradores que éramos de niños.

El mensaje de la obra vira rápidamente hacia el ecologismo, hacia cuidar nuestros pequeños paraísos. Preservar la fauna conservando la reserva natural se convierte en una tarea divertida por lo animado de los diálogos, el movimiento de nuestro personaje y la alegría que rezuma todo el ambiente cada vez que suceden cosas buenas. La trama se justifica a sí misma perfectamente, pues dos pequeñas quieren ayudar todo lo posible y contribuir para que la isla mantenga su naturaleza. Un verano más en sus infancias se convierte en una aventura para los jugadores adultos que se ven reflejados de forma inmediata.

Los personajes del pueblo son variopintos y podremos conocerlos, ayudarles, comprobando cómo cada uno tiene su función y todo está constituido como un ecosistema en armonía. Por su parte, la pretensión de jugar con el debate acerca del hotel es, probablemente, el mayor acierto de los desarrolladores. Todos hemos visto desaparecer algún local que hemos conocido desde siempre, para dar paso a un hotel o algo parecido. En mi caso, si bien no quiero recrearme en mi experiencia personal, lo más reciente fue un querido cine de la ciudad donde resido (entre otros, de la ciudad en la que nací). Crecer y pensar en lo que ocupaba ese lugar siempre es una experiencia interesante, nostálgica y cargada de recuerdos. Y en algunos casos podrá ser razonable (o tal vez no), pero sin duda, no es el caso de Alba. Aquí la destrucción del entorno natural no se justifica de ninguna forma. Ese es el mensaje del estudio. Una profunda reflexión ecologista que recorre toda la narración, haciendo que nos acostumbremos y acerquemos tanto a la naturaleza que no podamos concebir la idea de destruirla.

Tal vez la mayor pega de Alba: A Wildlife Adventure sea su reducido uso de mecánicas jugables. Tomar fotografías es divertido y me recordó a las horas que pasé buscando especies para fotografiar en Beyond Good and Evil. También lo es corretear por el escenario, pero se echa en falta algún recurso extra que potencie la interacción del jugador, que a menudo se reduce al pulsado de un botón. Pero es cierto que no entorpece los buenos ratos en los que haremos de rescatistas para la fauna, carpinteros e incluso tocaremos la arqueología de forma anecdótica, algo que me ha resultado muy curioso, por lo habitual y relevante que es en nuestra tierra, dado su origen multicultural. Además, la experiencia que supone jugar a Alba no se hace tediosa, pues su duración difícilmente superará las cuatro horas a ritmo pausado, el único razonable para disfrutar de sus entornos, intentando conseguir rellenar nuestro diario antes de partir de vuelta a casa, otro año más.

¡¿Que la reserva natural no tiene arreglo?! ¡Eso ya lo veremos!

En líneas generales, Ustwo Games ha desarrollado un excelente título dispuesto para volver a la infancia, despertar el espíritu aventurero y enamoradizo por la naturaleza, a la que colocan como protagonista de su obra y por la que han decidido acercarse a iniciativas ecologistas, creando una propia, pero en forma de videojuego.


Este análisis ha sido realizado con una copia para PC adquirida por la propia redacción.

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