Cuando la realidad se estrella contra los sueños

Abbey Games GodHoodSi por algo han sido conocidos los vídeo juegos nacidos de proyectos de Kickstarter ha sido por la baja probabilidad que tienen de salir con éxito y, sobre todo, cumpliendo todas las promesas de campaña. Abbey Games, los creadores de Reus, -un juego donde encarnas a un gigante que puede modificar la natura del planeta a través de su geografía, creando vida y alterando genes- anunció ayer 7 de noviembre que el 31 de diciembre de este año despedirá a la mayoría de su planilla de trabajadores debido a necesidades de la empresa.

En un comunicado oficial a través del sitio web de Abbey Games, el usuario RIckSo y desarrollador de la empresa así lo estipuló, enfatizando que todas las promesas hechas en el proyecto de Kickstarter para su próximo juego, GodHood, se cumplirán pero no sin cierto retraso, siendo lanzado a través de acceso anticipado en la primera mitad de 2020, lamentando que la visión que tenían para dicho título para años venideros no podrán ser posibles dado el estado financiero de la empresa. También añadió que la compañía continuará haciendo el papel de distribuidora de sus, pronto a ser, tres videojuegos.

Los despidos masivos, un síntoma de una enfermedad silenciosa

Lamentablemente, este no es el primer caso ni tampoco será el último en el que el plantel de una empresa de videojuegos – o al menos la mayor parte de este – resulta desvinculado tras el fin del ciclo de desarrollo de algún título. Uno de los casos más recientes fue el de Kindly Beast, los responsables de Bendy & the Ink Machine, quienes tuvieron que despedir a casi cincuenta de su total de sesenta y pico empleados en total. Pero no son sólo pequeñas empresas como esta última o Abbey Games quienes sufren este malestar. Sino también gigantes de la industria como Electronic Arts que en marzo de este mismo año despidió a 350 de sus empleados tras sus malos resultados financieros. O el de Activision Blizzard que desvinculó a más de 800 personas mientras celebraban haber recibido ganancias récord pero que no alcanzaban a cumplir sus metas financieras.

El bienestar para unos pocos al coste del resto

Los despidos masivos son mucho más comunes de lo que cualquiera quisiese para el medio, sobre todo considerando que los videojuegos son uno de los mercados más rentables que hay. Quizás esa bandera que se flamea con orgullo, la de las ganancias, oculta bajo su sombra a este tipo de problemas. Si a esto le sumamos al crunch como medida no sólo común, sino que necesaria para muchas empresas para mantenerse competitivas o para triunfar por sobre el resto, al punto de que los empleados dedican salas exclusivas en sus oficinas para desahogarse llorando o las infames “licencias por estrés” cuando estos ya no dan de sí por las abusivas horas laborales, es cuando comienzan a notarse los ingredientes que se usaron para hacer la metafórica bandera que mencioné más arriba.

Pero, al final, cada empresa tiene cierta libertad para operar como desee y siempre buscarán maximizar sus ganancias como sea y, mientras no se salgan del marco legal, no hay una forma real de detener todo esto. Podemos dejar de comprar videojuegos a empresas conocidas por tener prácticas abusivas, pero esto no mejorará el mercado laboral de aquellos que se dedican al desarrollo ni siquiera en el mediano plazo. Quizás sea hora de que se sindicalicen para exigir sus derechos y ciertas garantías elementales que, lamentablemente, aún no poseen. Después de todo, y como bien dice el dicho, la unión hace la fuerza.

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