Un conflicto real, táctico y visceral

Hace tan solo unos días los chicos de Activision lanzaban al mercado un capítulo más de su famosa saga Call of Duty, el esperado Modern Warfare, que partía de la ambiciosa premisa de romper con todo lo establecido, irónicamente, a través de un muy necesario reasentamiento de sus bases jugables y narrativas. Como resultado, y tras cosechar un éxito absoluto en sus betas multijugador, en escasos días consiguió la apabullante cifra de 600 millones en ventas, algo que dejó patente el buen hacer de Infinity Ward y el abrasador calor por parte de un público que realmente merecía esta entrega. No obstante, de forma colateral a su triunfo, cabe cuestionarse los porqués del mismo, así como la más superficial de las preguntas. ¿Realmente nos encontramos ante una propuesta merecedora de tal entusiasmo?

Realizando un pequeño símil con la filosofía que la aventura en todo momento se molesta por dejarnos patente, toca partir desde el principio. Este reboot de Modern Warfare fácilmente podría coronarse como el Call of Duty más real y táctico ofrecido hasta el momento, un factor ante el que un servidor se muestra devoto. Seguidor de la serie desde hace décadas, estoy en lo personal muy cansado de misiones o modos de juego donde únicamente parece salir rentable ir a saco, que parecen renegar de todo ápice de realismo – dudo mucho que en las guerras vayan a lo loco -. Por eso mismo, que este juego requiera de un poco de cabeza y de saber (y aprender) cuándo desplazarte por el mapa y cuándo no es algo que no solo le aporta profundidad, sino también frescura e inmersión. Todos estos factores salen a relucir, principalmente, en una campaña que oscila entre 5 y 9 horas dependiendo de nuestra habilidad y dificultad, y que conforma una de las historias bélicas más duras vistas en el medio, con momentos que representan y plantean cuestiones relativas a la moral, el honor y el deber.

La trama comienza con el grupo terrorista de Urzikstan, Al-Qathala, que roba un gas letal que estaba en mano de los rusos, los cuales llevan tiempo causando estragos en su país y quieren poner punto y final a esto. El líder de esta banda es El Lobo, el cual ordena a sus terroristas que hagan estragos en ciudades como Londres, para enviar un mensaje. En Urzikstan no todo son terroristas, pues habrá lugar para guerrilleros: allí conoceremos a Farah Karim, la líder de esta banda que quiere poner punto y final por partes iguales a los rusos. Junto a ella, empezaran los primeros vínculos, ya que nuestro jugador, Alex, un soldado estadounidense, se une a ella y a su hermano para ayudarles a encontrar el gas ruso. Por otro lado, veremos al Capitán Price y al Sargento Garrick, que al mismo tiempo están ayudando a investigar dónde se haya este gas letal.

Hasta aquí os puedo contar de la trama, pues prefiero que descubráis por vosotros mismos cómo se resuelven e hilan los conflictos citados. Sí quiero mencionar, sin embargo, que la campaña se inspira en ataques reales de la Guerra del Golfo, aunque el hecho de que la narrativa haya cambiado para inculpar a Rusia ha sido algo que no ha acabado de gustar a muchos usuarios – que iniciaron un review-bombing en sitios como Metacritic -. “Activision está reescribiendo y justificando crímenes de guerra estadounidenses en Iraq culpando a Rusia” son algunos de los comentarios que podemos ver. Y tienen razón. Pero, dejando a un lado esta crítica, creo que pocos peros se le pueden sacar a una historia de estas características, donde el sufrimiento de la gente inocente ante guerras que ellos no han iniciado es palpable, y en la que incluso hay momentos que nos trasladan al más clásico cine, con movimientos de cámara y aderezantes efectos de sonido muy trabajados. 

Con esto quiero hacer hincapié sobretodo en el trabajo de sonido que han realizado por parte de Infinity Ward. Desde mi punto de vista, un trabajo de 10. El sonido de las armas, explosiones y las pisadas nos sumergen totalmente en el epicentro de la batalla, sobre todo si jugamos con cascos. Bien es cierto que a nivel doblaje he podido apreciar que la sincronización entre imagen y sonido surge en ocasiones, pero nada más reseñable al margen de que la caracterización de Laswell, por parte de la actriz Najwa Nimri – una de las voces que estaba deseando de escuchar -, no me ha parecido muy acertada por meras cuestiones personales; no creo que a un personaje así le favorezca dicha voz. 

En cuanto al nivel gráfico no encontramos sorpresas de menos relevancia, y es que la saga por fin se ha atrevido a dar un paso hacia el frente, estrenando un nuevo motor que nos ofrece un aspecto visualmente muy atractivo, y que como he comentado antes logra difuminar la cada vez más fina línea entre el cine y el videojuego. También encontramos detalles capaces de quitar el hipo a cualquiera, como el humo que sale de las armas cuando realizamos una ráfaga, o batallas en la noche que aportan nuevas y angustiosas sensaciones de juego que acaban por tener un rol vital en modalidades como la multijugador; probablemente una de los más divertidas que hemos visto en mucho tiempo, y que gracias a estas nuevas mecánicas – donde también cabe destacar el hecho de poder abrir puertas de dos formas diferentes, o la posibilidad de apoyar nuestra armas en esquinas para hacer una cobertura donde no estamos tan expuestos – acaba rozando el Olimpo de las vertientes online de la forma más elegante y pausada posible, contando con una amplísima oferta de contenido entre la que se pueden destacar sus más que variados modos – que van desde los clásicos Dominio, Duelo por Equipos o Buscar y Destruir hasta nuevas apuestas como Tiroteo, Guerra Terrestre y Reglas Tácticas -. 

En este último campo, Tiroteo toma la forma de un combate a muerte por equipos de dos jugadores en mapas pequeños y con armamento que va variando cada dos rondas, por lo que el buen uso de las coberturas en este modo para que ganemos o perdamos una partida. Guerra terrestre, por su parte, nos ofrece un dominio a gran escala, enfrentando a equipos de 20 en mapas muchos mas grandes que los ofrecidos anteriormente, y en los que tendremos la posibilidad de desplazarnos con vehículos por el mapa. Por último, en Reglas Tácticas nos quitarán todos los elementos de la interfaz y se nos ofrecerá una experiencia más realista, haciendo que jugar en Dominio o en Duelo por Equipos de esta forma sea una experiencia aún más pausada, donde la sincronía y comunicación pasa a ser vital.

Debo comentar, en un tono algo más pesimista, que pienso que en una importante mayoría de ocasiones los escenarios propuestos – de ingente calidad, aunque sin llegar a las cotas de diseño marcadas por Treyarch, de paso sea dicho – no son tan apropiados para ciertos modos como me gustaría admitir. Jugar Duelo por Equipos en un mapa que peca de extenso diluye la experiencia, haciendo que la partida sea algo aburrida. Confío en que a lo largo del servicio post-lanzamiento del juego (completamente gratuito; todo un punto a favor) irán corrigiendo el emparejamiento entre mapa y modo de juego, pero actualmente hay ciertas disonancias entre ambas facetas. Igualmente, he de destacar que la ausencia de mapas nocturnos durante los primeros días del lanzamiento no me gustó, aunque las quejas de algunos usuarios hicieron que Infinity Ward los quitara de la lista normal de Partida Rápida. 

No podría finiquitar esta review sin mentar el apartado cooperativo, que, pese a cumplir con creces su cometido, desde mi punto de vista nos han ofrecido poco contenido en un principio. Se trata de una modalidad, eso sí, que se disfruta mucho si juegas con amigos, ya que la compenetración es muy importante a la hora de infiltrarse sin hacer ruido – pues a la mínima que causemos un alboroto el juego nos pondrá numerosas oleadas de enemigos que serán muy difíciles de superar -, pero que lógicamente pierde gran parte de su gracia al jugar solo o con jugadores no conocidos.

“Los soldados se ensucian para que el mundo se mantenga limpio”

Activision e Infinity Ward tienen grandísimos planes para Modern Warfare (nos esperan decenas de nuevos mapas y modos, de los que espero con ansias la llegada del battle royale), y lo cierto es que la base ante la que se lucirán dichos contenidos no podría ser mejor. Modern Warfare vuelve a las raíces de la saga con un tino envidioso y una cordura espectacular, respetando al fan acérrimo e incluyendo inmersivas incorporaciones de peso a nivel jugable que a buen seguro harán a más de uno reconciliarse con la franquicia. Aun con sus fallos (explícitos en el multijugador competitivo), y renegando la experiencia frenética de los últimos años, con el primer relucir del atardecer Modern Warfare, ya sea a través de sus apuestas online, de su espectacular apartado audiovisual o de su desgarradora Campaña, te agarra del cuello, te asfixia y no te suelta hasta que restan pocos minutos para que las manecillas del reloj vuelvan a la posición inicial. Quizás era eso lo que tantos años llevábamos pidiendo, al fin y al cabo.


Este análisis ha sido realizado con un código de descarga para PlayStation 4 cedido por Activision

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