Memento Mori

Este texto contiene spoilers de Persona 3

Se podría decir que cada juego de la saga Persona tiene una temática en mente. Persona 5 habla sobre la corrupción y la indiferencia, Persona 4 sobre la soledad y Persona 3 habla sobre la muerte. Apenas en las primeras horas del título esto queda más que claro con detalles como el hecho que para invocar a un Persona el personaje usa un arma de fuego para dispararse en la cabeza, el menú de batalla es básicamente el tambor de un revólver y los humanos se vuelven ataúdes durante la hora oscura, hora que transcurre después del hoy pero antes del mañana y que solo aquellos humanos que hayan despertado a sus Persona pueden vivir y recordar. Pero estos son solo meros detalles que cualquier adolescente de 28 años podría incluir en su historia edgy de Wattpad. En cambio, el juego lleva la temática calada mucho más profundo.

La historia gira en torno a un experimento fallido que buscaba aprovechar el poder de las sombras, criaturas contra las que nos enfrentaremos durante todo el transcurso de la obra, como fuente de poder. Pero tras la intervención de agentes cuyos objetivos eran más siniestros, se crea la torre Tartarus y con ello la hora oscura. El villano de turno, Shuji Ikutsuki, espera la llegada de La Muerte, diciendo que traerá un nuevo ciclo para la humanidad y será la salvación y aunque es detenido antes de cumplir su objetivo, la llegada de La Muerte es inevitable y los protagonistas deberán luchar contra ella aunque todo indica que es imposible derrotarla.

Persona 3

La última parada

Pocas cosas tienen una plena certeza en la vida. La primera de ellas es la deuda estudiantil y la segunda es que, en algún momento todos moriremos. Suena pesimista decirlo de forma tan abierta, aunque todos sepamos que es verdad y es que, en realidad, nadie quiere enfrentarse a la muerte. Todos le tememos en un nivel u otro y en gran parte es porque desconocemos qué hay más allá o si es que siquiera hay algo más allá de la muerte.

Persona 3Persona 3 maneja esto de frente desde el comienzo. Gran parte de los personajes protagonistas (al menos de los que se profundiza en su historia de trasfondo) han perdido a sus padres por diferentes circunstancias. Dos personajes de cierta relevancia en la historia mueren durante el desarrollo de ésta y un terciario con quien puedes establecer un vínculo social te dice desde el primer momento que morirá pronto; tiene solo 19 años y desde chico supo que no viviría por mucho tiempo, lo que concluye en, sin duda, la narrativa que más ha logrado conectar conmigo de todos los vínculos sociales de las últimas tres entregas numeradas de la saga.

En repetidas ocasiones durante la historia en mitad de la noche el protagonista, Makoto Yuki, es visitado por Pharos, un niño vestido con ropa a rayas como de un prisionero. En dichas visitas se establece una relación amistosa entre ambos y se forma el vínculo social de la arcana de la muerte. Más adelante se revela que dicho joven era el ente destinado a recibir a La Muerte cuando llegase al mundo terrenal y había sido encerrado dentro de Makoto durante diez años.

Cuando es liberado, le da la oportunidad a los protagonistas de matarlo; no evitarían la llegada de La Muerte pero sí podrían olvidar todo lo ocurrido en Tartarus y lo relacionado a la hora oscura, pudiendo vivir sus últimos meses de vida en paz, sin temor al inminente apocalipsis.

¿Pero no es la pérdida de la memoria una especie de muerte en cierto sentido? Lo que nos define como individuos son nuestros recuerdos, después de todo. No somos más que un banco de memorias que nos hacen ser lo que somos: lo que nos gusta, lo que nos disgusta, nuestros principios, nuestras metas y temores. El perder esto es matar a nuestro ser y convertirse en una cáscara vacía que podría llenarse de nuevo, pero nunca volvería a ser lo mismo.

No solo Shuji Ikutsuki está obsesionado con la muerte al punto que traiciona a todo su equipo de investigación y a SEES para lograr traer a La Muerte al mundo humano y acabar con el éste, despertando a Pharos en el camino, sino que además está Strega, un grupo de jóvenes sobre quienes realizaron experimentos cuando eran pequeños para “forzar” a que despertaran a sus Persona, lo que los dejó con graves secuelas y quienes también quieren ver la llegada de La Muerte.

Persona 3Finalmente tras el desarrollo de la historia el 31 de enero de 2010 llega el día anunciado por Pharos: la llegada de La Muerte. Desciende de la Luna una sombría figura y aterriza en el último piso de Tartarus. Se ríe en la cara de los miembros de SEES y declara que intentar detenerla es inútil. La Muerte es inevitable y absoluta. Y contrario a lo que cualquiera pensaría, SEES no logra detenerla. La Muerte decide darle más tiempo a la humanidad, anunciando que volvería a su profundo sueño, pero no sin antes clamar un precio: una vida. La pelea final es inabarcable, La Muerte contra el protagonista en una lucha uno contra uno. La Muerte ataca incesantemente y apenas recibe daño. Con la ayuda de todos los compañeros de SEES y de cada vínculo irrompible forjado por el jugador, Makoto logra adquirir la fuerza suficiente para realizar un último ataque, el precio es su vida.

Pasa un mes. Todos olvidaron lo acontecido tras la destrucción de Tartarus cuando La Muerte abandonó este mundo. El juego te da dos días para hablar con cada vínculo irrompible que hayas forjado. El día de graduación, como habían prometido, todos recuperan sus recuerdos y corren a encontrarse con Makoto.

Pero es tarde: él yace en el regazo de Aigis – una androide creada con el expreso motivo de luchar contra las sombras – sin vida; el costo por salvar a la humanidad fue pagado con el precio máximo. No quedan palabras de despedida ni escenas emotivas, solo una imagen estática de Makoto Yuki recostado, vencedor y vencido al mismo tiempo. La muerte llegó a él antes que sus amigos. La muerte es absoluta.